lunes, 18 de agosto de 2014

Asi fue como llegaste a mi vida...

Y, de repente, un día cualquiera, conoces a alguien que, sin darte cuenta y sin quererlo, te hace sonreír. Y que, además, llega a comprenderte mejor que cualquier persona cercana. Sientes conocerlo de toda la vida, aunque nunca lo hayas visto, es como si fuese un motivo que te haya perseguido al mismo tiempo en que estuviste huyendo, tratando de encontrar una razón por la cual valiera la pena luchar. La encuentras. Estaba en un lugar sin esperanza, en un lugar inhabitable. Poco a poco va haciendo un hueco en tu vida. Finalmente lo hace. Abarcó la mayor parte de tu tiempo y de tus pensamientos. Echó raíces en lugares donde nadie más había estado, en esa parte donde te tocabas a diario y sentías un vacío enorme. Ahora ese vacío está lleno de vida. Y te preguntas: ¿Cómo una persona que conocí por casualidad se convirtió en la persona que había buscado toda mi vida? Y es ahí, justo en ese momento, cuando comienzas a creer en la magia.

Un día sucederá...

Un día sucederá que, por más que se oponga el destino u otra fuerza, el rumbo de nuestra vida girará inesperadamente hacia la dirección correcta. Y seremos felices, disfrutaremos de ella por todo el tiempo que estuvimos esperándola. Y llegará como viene todo lo mejor, inesperadamente. Como dicen “Nada dura para siempre, ni siquiera el dolor”, porque todo tiene un final con puntos suspensivos, no se sabe qué pasará más adelante, pero lo importante es saber lo que estamos sintiendo y viviendo en el momento, no importa nada más. No pensar en que algún día terminará, es lo mejor que podemos hacer. Nunca se me dieron muy bien las matemáticas, pero la esperanza multiplicada con la perseverancia da mejores y mayores resultados, que cualquier otra operación.

Llegamos tarde?...

Siento que hemos llegado tarde, no sé a dónde, pero hemos llegado tarde. Al igual que pienso que estamos perdiendo trenes por personas que nunca vendrán. Estamos rotos. Tanto que necesitamos a gente que esté igual que nosotros, por eso de que los corazones rotos sólo encajan con otros rotos. Estamos destinados a ser piezas desiguales en el puzle de la vida. Las personas felices buscan personas felices, de igual manera pasa con las personas tristes. Usualmente las personas suelen refugiarse en sitios donde se sienten seguros. Yo siempre quise ser, no un hogar, pero sí un lugar donde alguien quisiera quedarse a vivir mientras le durara la vida, que se quedara para ver el amanecer desde la cama y que no se fuera antes del atardecer, porque para ser sincera: siempre le he tenido miedo a las despedidas. Necesitaba a alguien que expandiera sus raíces en mí, es decir, que abarcara todas las partes posibles. Que yo no quería a alguien que me ayudara a encontrarle un sentido a mi vida, sino que lo fuera; que no es lo mismo un sentido de algo, que de alguien.

A veces...

A veces lo único que necesitas es un trago de cualquier botella de vodka que haya sobrado en cualquiera de esas noches de sábado -en las cuales saliste a ahogar los amores y los errores-.

A veces lo único que necesitas es a alguien que deje ir trenes por quedarse a tu lado, acompañándote hasta el amanecer mientras te dice que eres lo mejor que le ha pasado.

A veces lo único que necesitas es romper cualquier rutina impuesta, porque necesitas sentirte libre, aunque sea por una maldita vez.

A veces no necesitas que alguien te seque las lágrimas y te diga palabras de aliento y superación, sino que necesitas a alguien que se acueste a tu lado y se ponga a llorar contigo mientras cuentan estrellas.

A veces lo único que necesitas es estar solo para apreciar la soledad, porque de ella también se aprende y te das cuenta de muchas cosas.

A veces lo único que quieres es gritar a los cuatro vientos lo que de verdad sientes y piensas sobre algo o alguien, sin importar el qué dirán.

A veces lo único que necesitas es a alguien que esté ahí para la caída, no para que te sujete para no caer, sino para que te ayude a levantarte.

A veces las palabras sobran cuando una sonrisa sale en medio de un beso.

A veces las personas no se dan cuenta del daño que ocasionan yéndose sin dejar dirección de encuentro.

A veces los “te quiero” dan tanto asco como las personas que los dicen o como las personas que los creen. No sé quién da más lástima.

A veces lo único que necesitas es encontrar a una persona en la línea final, que te haya esperado todo el tiempo que estuviste corriendo o tropezando para llegar hacia ella.

jueves, 14 de agosto de 2014

Vacía es como me siento...

Últimamente me siento vacía, como si algo me faltara. La mejor palabra que me define en estos momentos es: Incompleta. Como si todo me hiciese falta, pero veo a mi alrededor y veo que está todo. Quizá el problema sea yo. Para ser más exacta: son ideas y pensamientos los que se cruzan por mi mente, tengo un desastre encima de mí y dentro también. Quizá soy una de esas personas catástrofe, que esperan que alguien venga y desordene un poquito más su vida, o eso espero yo. Porque para mí el orden y la perfección son las cosas más aburridas que jamás han existido. Y con lo que a mí respecta, todavía sigo echando de menos a personas que ya se olvidaron de mí y sigo cogiéndole cariño a lugares que nunca fueron míos, lo mismo pasa con las personas. Echo de menos algo que nunca tuve y si lo tuve, a lo mejor estaba soñando. Tengo esa manía de encariñarme demasiado rápido. Qué putada. A veces soy fría con quien me da todo su cariño, no es porque quiera serlo, sino porque tienen que pasarte muchas cosas para ser quien eres. Detrás de las personas frías está algo o alguien que hizo que cambiaran, tanto por dentro como por fuera.

Te echo de menos...

No echamos de menos a aquellos lugares donde fuimos felices, sino que echamos de menos a aquellas personas que estuvieron ahí. Porque pueda que regresemos a esos lugares en más de una ocasión, sólo para recordar lo que vivimos ahí, pero los recuerdos serán los únicos que nos tomarán de la mano y nos acompañarán siempre. Nos susurrarán detrás de nuestra oreja: ¿Recuerdas todo lo que pasó en ese lugar? ¿Recuerdas cuando sentiste por primera vez la grandeza de la vida? Algún día entenderemos que la vida se basa en esos pequeños momentos que pasan desapercibidos. Que la felicidad no son lugares, sino personas. Puedes estar viajando alrededor del mundo, pero si no tienes a la persona que amas, te parecerá otro lugar más. Así estés en Roma o en París. Ahora dime ¿Le has encontrado un significado a la tristeza?

Regresa, por favor. Te echo de menos...

Hola, te echo de menos. La gente dice que debo olvidarte, pero siempre le he sido infiel a mi mente, el camino del corazón siempre ha sido mi mejor alternativa. ¿Para qué seguir lo correcto si no te hace feliz? Mejor seguir a aquello que te abraza por la espalda y te hace sentir que nada es mejor que un abrazo sincero. Y que el mundo parece detenerse en los labios de alguien, por segundos no existe nadie más, sólo la persona que estás besando. Siempre he pensado que es mejor seguir a aquello por lo que estás dispuesto a morir en el intento, porque si lo haces: la muerte será satisfactoria, sabiendo que moriste haciendo lo que amas. Y yo contigo lo he encontrado. He encontrado un motivo que haga que mis noches sean más llevaderas, que sean un poco calurosas en la cama de alguien, que abrace mis partes rotas y que no me suelte jamás. Porque algunas personas hemos estado viviendo abrazados por la soledad por mucho tiempo, que ya es hora de que alguien venga y haga de nuestra vida lo que quiera, menos tristeza. Regresa, por favor. Te echo de menos.

Me mudaría a tus miedos...

Me iría a vivir a tu lado por el resto de mi vida, me mudaría a tus miedos, a tus manías, a tu forma de herir cuando amas, a tus angustias, a tu pasado, a tus defectos, a tus errores, a esa curva preciosa que se forma cuando sonríes; pero sobre todo, me iría a vivir a tu lugar, ahí donde sientes no sé qué, pero que duele no sé cuánto. Ahí me iría a vivir sin pensarlo dos veces, porque sé que la mayoría de la gente quiere estar en esos lugares donde todos han estado y donde todo está ordenado, pero pocos son los que se atreven a ir a esos lugares dolorosos que poseemos, a nuestro lado oscuro. Y yo con gusto curaría cada herida causada por esas personas que te han hecho sentir tan pequeña como un grano de arena, ahí, a esa parte que no te gusta. Así que cierra los ojos, vamos a soñar juntos, complementaremos nuestras cicatrices y haremos del recuerdo nuestra mejor historia. Vamos a recordar sin que duela. Anda, cierra los ojos.

Yo solo quiero q Tú me salves...

No quiero que alguien venga a salvarme, quiero que alguien venga a perderse conmigo. A hundirse tanto como lo estoy yo. Yo he intentado salvar vidas muchas veces y siempre termino ahogándome en la tormenta que yo misma desato. Yo quiero que alguien venga a hacerme nuevas cicatrices, porque las que tengo me están aburriendo, porque las personas que me las hicieron ya no causan el mismo efecto. Quiero a alguien que, por muy lejos que me encuentre, tenga ese miedo de que me vaya y que al llegar no me encuentre, porque tengo esa necesidad de querer que alguien tenga miedo de perderme por una vez en su vida. Pues sí. Desgraciadamente tengo ese gran defecto: temo a perder, incluso lo que no tengo. Alguien que al contarle quién soy, no se vaya. En la mayoría del tiempo escondo mi verdadero yo, porque sucede que cuando les enseño esas cicatrices que no necesariamente se cubren con ropa, se van alejando poco a poco, hasta salir completamente de mi vida. Necesito a alguien que en vez de alejarse, se acerque un poquito más al saber mi verdadera identidad. Que sea capaz de amar con cada parte rota. Yo no necesito que alguien venga a curarme las heridas, que de eso me encargo yo (aunque me cueste muchas noches de insomnio), sino que me acepte tal cual soy y que disfrute mientras dura su estancia en el peor desastre. Porque los desastres son preciosos cuando estás con la persona correcta. Espero que alguien sea la única excepción.

Es duro hablar en tiempo pasado...

Y lo duro que es hablar en tiempo pasado, cuando existía un "nosotros", y no un "fuimos". Ese futuro que planeábamos con tanta prisa y que con una sonrisa en nuestros rostros se desvanecía como gotas de lluvia haciendo carreras por la ventana, quizá fue por eso que no nos llegó, porque nos apresuramos a vivir, corríamos tan rápido que no disfrutábamos del camino, no disfrutábamos de cada calada de cigarro en cada estación, estuvimos tanto tiempo en el cielo que nos olvidamos de nuestras raíces y de poner los pies sobre la tierra, vivíamos tanto tiempo en el futuro que nos olvidamos de nuestra estancia en el presente, el futuro llega, pero el presente al siguiente día es nuestro pasado, y así fue, ahora eres mi pasado, un pasado que me gustaría comenzar nuevamente, y si fueras un error, lo cometería nuevamente también y lo cometería las veces que fuese necesario, porque quién dice que de los errores no se disfruta, tal vez nuestro error fue pensar demasiado en el mañana y no en el hoy. Espero que un día me recuerdes cuando la brisa del verano choque contra tu rostro y te haga sentir que estás viva, seré la brisa que acaricie tu piel y que al sentirla te entrarán escalofríos. Ahora escribo desde lo más profundo del dolor al recordarte, ahora las fogatas transmiten frío, y no calor, las velas transmiten oscuridad, y no luz.

Los recuerdos ahora son ruinas, su sonrisa ahora es una fotografía, su cuerpo es un monumento y yo, yo sólo fui una dirección que ella se arriesgó a tomar.

Aun quiero que me duelas...

He conocido a mucha gente, por desgracia, ninguna se parece en lo más mínimo a ti. He intentado buscarte en otras personas, en otros labios, en otras miradas, en otras camas, en otros lugares; pero no logro encontrarte. Me he refugiado en nuevos sentimientos, aunque por dentro esté un poco muerta. Los amaneceres sólo me recuerdan algo: que no estás aquí. Las estaciones del año pasan demasiado rápido y yo todavía te espero en cada una de ellas, aunque de distinta forma: ya no espero a que vengas. Espero que nunca sepas la diferencia entre una cosa y la otra. Yo por ti he roto cualquier rutina impuesta, cualquier sonrisa triste, cualquier raíz que me ata a otra gente, a otras circunstancias, a otros momentos, a otros otoños. Con los años me fui dando cuenta de que el tiempo no cura nada, sólo te aumenta el deseo de querer que ocurran de nuevo algunas personas, pero en el fondo quiero que duelas siempre, y no es por masoquismo, es porque alguna gente tiene que doler lo suficiente como para que algún día sea aquel recuerdo que, cuando necesitas a alguien, esté aún latiendo. No olvidemos que el dolor es, en ocasiones, el único recuerdo.

Ya toca despertar de todo...

Un día despiertas y te das cuenta de que nada ha cambiado, de que todo sigue igual o peor que antes, sigues con las mismas cicatrices y con las heridas más abiertas que nunca. Miras alrededor y ves que las personas que un día dijeron que siempre estarían, ahora no están. Que las personas sólo hablan por hablar y que no cumplen sus promesas. Todavía sigues desesperándote por esperar algo que aún tienes la esperanza de encontrar, de que llegue, de que suceda. Y a medida que el tiempo avanza, te sientes un poco apagado y tienes miedo a lo que vendrá. Un día despiertas de una pesadilla preciosa a una realidad desastrosa. Los relojes nunca se detuvieron y la vida te hizo arrugas. La vida pasó por encima de ti. Has perdido la cuenta de las veces en que has muerto en un intento de salvar a alguien de su propio infierno y terminaste quemándote con el fuego ajeno. O de las veces en que has intentado huir de ti, pero lastimosamente nadie puede huir de sí mismo, aunque te vayas lo más lejos posible (de todos y de todo). Estás tan frío por dentro que ni un abrazo de tu madre puede calentarte un poquito. Nadie hasta el día de hoy ha sabido compartir contigo sus cicatrices, nadie ha sabido hacer que tus heridas duelan menos y nadie se ha quedado a vivir en tus ruinas. Y entonces comprendes que el secreto de la vida está en vivir con las partes rotas, con los errores que cargas encima de ti, con los precipicios y con los abismos, aunque sólo de pensarlo te entre vértigo. Tienes que aprender a vivir por encima de cualquier situación dolorosa. Y un día tienes la necesidad de regresar a esos lugares donde la vida parecía tener sentido, sólo para recordar cómo eran las cosas justo antes de que se hiciesen polvo.

Una carta para ti...

Quiero convencerme a mí misma de que te he olvidado, de que ya eres parte de mi pasado, de que eres un recuerdo más en esta colección de cicatrices. Pero todas las veces que lo he intentado han sido un intento fallido, no logro sacarte de mi presente, aunque tú estés ausente, aunque para ti yo ya esté muerta y aunque ya estés con alguien más, no logro sacarte de mi mente. La gente dice que no tengo en claro lo que quiero, pero yo sí tengo muy en claro qué es lo que cometería otra vez y qué tal vez sí. Y yo a ti te quiero cometer las veces que sean necesarias para que seamos, no partes medias, porque contigo lo quiero todo y eso implica lamernos las heridas hasta que cicatricen, besarnos la esperanza para que no se acabe y prenderle una vela al amor diariamente para que no se apague. Yo contigo quiero ver más amaneceres en cama, que atardeceres con peleas; verte vestirte, que desvestirte. Que me recuerdes que estoy loca y que esperas que nunca encuentren la cura a esta enfermedad provocada por el amor. Y que si estás perdida, yo seré una vía para que te encuentres, aunque yo tampoco sepa qué dirección tomar, pero lo haré. Por las noches nos contáremos las veces que tuvimos que caer para ser quien somos y todos los tropiezos que sufrimos para suceder.

Cariño, quizá no sea el tipo de chica con la que quisieses envejecer, ni con la que te gustaría caminar de la mano cuando el tiempo nos haya hecho arrugas. ¿Recuerdas aquella vez que te conté que le tenía miedo a los días en que todo parece estar perfecto, porque así como puede ser un gran día, también puede ser el peor? Por aquello de que las personas buscan el día perfecto para marcharse. Todavía tengo la sensación de que estás en ese último beso que me diste aquella tarde y acto seguido el abrazo que terminó por romper las partes que estaban pendientes a desmoronarse. Pues sí, el día perfecto para ti fue el peor día para mí. Y me dijiste: “Soy sólo una chica más, ya encontrarás a otra que te haga feliz”. E irónicamente eres tú la que me hace feliz, la razón por la cual me levanto cada mañana con la ilusión de encontrarte. Es cierto, me rompiste el corazón en mil pedazos, pero al menos supiste hacerlo; es más, eres la que mejor lo ha hecho. ¿Recuerdas el día en que por primera vez nuestras miradas se rozaron nuestros latidos acelerados? En ese momento supe que era a ti a quien yo había buscado toda mi vida, te vi como aquel ciego que miró por primera vez y comprobó que la perfección sí existe, no necesité una lupa para ver lo grande que eras. Nunca lo olvides: eres terriblemente inmensa. Una noche me dijiste que el olvido era tu mayor miedo. Pero puedes estar tranquila, yo sigo y seguiré recordándote. Tu recuerdo está seguro conmigo. Una vez me dijiste que le tenías miedo a la oscuridad, ahora sólo espero ser aquel recuerdo que ilumine un poquito tu vida y te haga sentir mejor.

Nunca dejé de amarte, mis ganas de encontrarte se incrementan con los días, no suelo ser conformista, pero esta vez me conformo con tan sólo mirarte una vez más. No sé si será en unos días, meses o incluso años. Sólo quiero que sepas que yo te seguí amando cuando tú dejaste de hacerlo, yo te seguí esperando cuando tú ya estabas esperando a alguien más. Nunca supe dejar de hacerlo, porque tus huellas se han convertido en mi forma de vivir, en mi rutina. Has dejado huellas indelebles, nunca nadie ha podido borrarlas. He conocido a muchas personas, pero ninguna ha sabido hacerme reír como lo hacías tú y ninguna me ha hecho llorar como lo he hecho por ti. Y no sé, quizá en otra vida sucedamos otra vez, pero todavía tengo esa esperanza encendida porque en esta vida sucedamos nuevamente. Y si en algunos años llego a verte, no correré para saludarte ni para decirte lo mucho que te eché de menos, cuando te vea sólo te veré y te recordaré con una sonrisa. Luego me iré de aquel lugar sin dejar rastros de mi existencia, pero ten por seguro que esta vida no me es suficiente para amarte.

Posdata: Nunca te olvidé.

sábado, 9 de agosto de 2014

Una y mil veces gracias...

"Te recuerdo que llegaste en uno de los peores momentos de mi vida, cuando más rota y vulnerable estaba, cuando todo a mi alrededor me importaba entre una mierda y una puta mierda. Llegaste cuando me desesperaba por no ser suficiente, cuando me devastaba la idea de pensar que estaba sola, cuando no sentía más que frío y oscuridad dentro de mí. Hasta que entonces, llegaste tú de la nada. De una noche de fiesta. De un tumulto de gente con vasos en mano y gritos vociferando canciones que ni ellos mismos conocían. Entonces, en vez de verlos, solo me viste a mí. Ignoraste los pedazos y seguiste conmigo. Y aunque no tengas ni idea, aunque no hicieras nada del otro mundo, tu mera presencia me salvo de mí misma. Y eso, es algo de lo cual te estaré eternamente agradecida."

Sobrevivir? Dime tú...para que?

Sobrevivir?
Cuando un amor te ha dejado
cuando ya no palpas su sentir
cuando de morir tanto, has llorado.

Sobrevivir?
Cuando en cada paso que das
tu mente vuelve a sentir
que de tanto... ya no hay mas.

Sobrevivir?
Para que te sirve eso
si tu corazón pierde sentir
si te falta el calor de un beso.

Sobrevivir?
eso ya no es importante
si vas extrañando el reír
y su amor a cada instante.

Sobrevivir?
Cuando un amor ya te olvida?
cuantos me pueden decir
¿Para qué... sirve la vida?

Hay si tan solo tu supieras...

Si tu supieras mi querido amor frustrado,
que mi respiración se detiene cuando no te veo,
que el mundo sigue
y me quedé en el tiempo,
que a veces lloro
porque no te tengo;
que mi cara tiene surcos
de dolor y de desvelo.
Que eras parte de mi todo
y solo ha quedado un hueco,
que mi corazón llora desgarrado
porque se que perdí el tiempo,
que ya no soy tu amor
que olvidaste pronto tu juramento,
que ya tienes otros pensamientos,
me siento muy triste y no lo niego,
mis ojos ya no lloran
porque se secaron de tanto tormento,
ahora no tengo vida
tampoco consuelo
solo me queda este amor dañado
y mucho pero mucho lamento.

Corazon de hielo

Hoy amanecí pensando en forma diferente
y me da miedo ser así, siento que mi corazón
se ha vuelto de hielo y ya no siento nada...

Tal vez es mejor así, ya que lo han dañado
y roto demasiado, era tan frágil y se enamoraba
y sentía de verdad, pero hoy decidí guardarlo
en una jaula de hierro y no de cristal muy dentro de mi
para que no vuelva a sufrir nunca más
y no se rompa completamente...

viernes, 8 de agosto de 2014

Lo que te diría si...

Si estuvieras aquí conmigo
todo sería mas fácil para mi
te diría lo que siento,
tocaría tu alma solo con mirarte
me acercaría a tus labios
y te diría mi amor acá estoy
pero se que no estas y que nunca vas a estar,
que imaginé tu rostro miles de veces
y me dormí pensando que estarías junto a mi.

También sentí en estas noches frías
tus manos recorriéndome suavemente,
como si fuera una pequeña brisa que me eriza la piel,
sentí tu aliento tan cerca
que podía respirar de tu mismo aire,
tus labios enredándose con los míos,
tu cuerpo buscando la postura ideal para acercarte;
y sentir que somos uno solo.

De repente me despierto y vuelvo en mi,
siento que no estás,
y vuelvo a pensar en si estuvieras conmigo,
y digo todo sería tan fácil para mi,
uniría mi aliento, mi cuerpo y todo mi ser
para decirte que todavía te necesito,
que todavía sigo esperándote
y que mi cuerpo sigue extrañándote
como nunca imaginé
porque sin ti todo es mas difícil.

Llévate todo por favor

Cuando te fuiste, sentí lo frío que puede ser una noche,
lo inmensa que es una cama...lo largo que es un día...
descubrí que el atardecer puede no importarme nada...
si tu no estás aquí...

Cuando te perdí...miré con nostalgia que el sol no me alumbraba...
por las noches la luna era opaca y las estrellas no querían salir...
mire con tristeza tu fotografía y rodaron mis lágrimas,
pues aun no concibo vivir sin ti...

Cuando te marchaste...olvidaste llevarte muchas otras cosas,
que por prisa a alejarte de mi lado, las fuiste tirando por la habitación... por que no te llevas todas tus promesas...
y tu risa que resuena en la habitación...
llévate contigo tan bien todas tus caricias y las tiras al viento...
que fue el que se llevó nuestro amor...

Llévate esta piel que me esta quemando...
llévate la sombra que se quedó en el baño
y que a veces escucho me grita "mi amor"...
llévate y déjame mi vida vacía...
vacía y tranquila que solía tener creo que por lo menos eso me lo debes por haberte amado tanto y no haberme enseñado a vivir a sin ti...
llévate todo por favor...

Yo te amaba tanto

Se hace confuso el camino desde mis ojos hasta tu alma,
se vuelve frío el hueco de mi espalda donde tus manos en silencio descansaban.

Ya mis pasos no persiguen tus huellas, y mi boca grita por lo bajo tu nombre...
Solo para no olvidarte todavía.

Que fuerza me queda en mis venas por haberte amado tanto...
Se quedó en mis labios el sabor del adiós que tu boca besaba...
Y una vez más me pregunto...

Que no hubiese dejado por seguir estando a tu lado?

Qué parte de mi amor no mereciste?

Cuál fue la mañana en que ya no desperté con tu aroma entre mis manos?

En cuál de todas tus ausencias empecé a sentirme acompañada?

Cuándo fue que comencé a echar de menos tu silencio?

Cuál fue la lluvia que ya no me vio corriendo por las calles, solo para llegar a verte?...

Y hoy te observo ahí, en tu mismo rincón... y vuelvo a preguntarme...

En que fallé?... que me quedó por darte?

Si todo lo puse en tus manos...

Y no puedes ser culpable por no haber querido mi cariño...

La única responsable de este amor soy yo.

La que gritó con furia "No me dejes nunca"...

La que te esperaba cada tarde...

La que quiso meterse debajo de tu piel... sin pedir permiso.

Y ahora te observo, ahí... con tu misma calma

Y vuelvo a preguntarme...

Que no hubiese dejado... por seguir estando a tu lado?

El olvido...

No pude hacer un pacto con el tiempo...
y vi como las agujas del reloj, lentamente amenazaban un ocaso.

Me pregunté mas de una vez si yo podría haberlo evitado;
y no encontré el motivo ni el momento en que todo se perdió.

Tampoco recuerdo su última mirada...
esa en la que solía perderme entera.

Hubiese eternizado su último aliento, la última huella de su risa...
si hubiese sentido que jamás regresaría...

Hoy veo desde lejos la inquietud agitada de su espíritu
y puedo oler el perfume de su distancia.

Vuelvo a mirar mis manos... todavía siento su piel.

Saboreo mis labios... y su boca tibia regresa...

Sus pasos se siguen escuchando al lado de los míos...
será tal vez, mis ganas de creer que aun sigo su camino.

Una vez más vuelvo a preguntarme... y vuelvo a castigarme...

En qué momento de esta historia de amor, llegué a perderlo todo...

Cuando fue que dejé de ser su cómplice.
Cual fue el día en que dejó de reír junto a mi.

Acaso era yo esa niña valiente que temerosa le confesó su amor?

Fui yo quien se enfrentó con el mundo entero solo por estar a su lado?

Donde quedó mi fuerza... donde quedó mi coraje para amar tanto...

Se que no importa que me derrumben, solo importa que vuelva a levantarme.

Yo era a veces, única dueña de sus noches...
Pude meterme en sus sueños...

Acariciar su llanto y velar su cansancio.

Yo tenía su brillo en mis manos...

Hoy escucho su voz a lo lejos... y a veces me cuesta entender.

Sé que ya está lejos de acá... Sé que ya no piensa en mí...

Volveré entonces a esa esquina, la que fue solo mía por un día.

Volveré a esperar que despierte... que vuelva a mirarme.

El dolor me hace mas fuerte...

Y tal vez mañana... quizás... sonría al verme llegar.

jueves, 7 de agosto de 2014

Mi triste realidad :(

No importa que no me ames
Me iré con mi sentimiento a un lugar lejano
Entiendo que el tiempo ya paso y nada es eterno
Ahora me toca pagar a mi el precio.

Si tan solo hubiera expresado lo que siento
Nada de esto estuviera viviendo
Solo me alimento de tus recuerdos
Y tu sonrisa la guardo en un cajón secreto.

Si tan solo pudieras amarme
Mis días volverían a sonreír
Si pudieras volver a sentir como en el pasado
Desaparecería la tristeza que reflejan mis ojos.

No puedo obligarte a quererme de nuevo
Pues soy realista en este mundo irreal
Tu amistad seguirá ligada a mi alma
Y tu recuerdo me permitirá vivir en la eternidad.

He aprendido...

A no mendigar por una caricia.
A no rogar por un "Te Quiero".
A no pedir un beso.
A no llorar por un perdón.
A no reprochar una promesa rota.
A no juzgar sin conocer.
A no opinar sin saber.
Lo único que me falta aprender es,
¡Cómo olvidarte!....

El día de mi Muerte....

El día de tu llegada será el día que no te veré,
Será el día sin sentidos de mis días,
Será el día en que los ríos dejen de correr,
Será el día en que las flores que me cubrirán,
No tendrán olor.
El día de tu llegada comenzaré un largo sueño,
O quizás despierte del sueño en el que estoy.
Cuando tu llegues yo ya no estaré,
Habré partido a una nueva vida y de ti me olvidaré.
El día de tu llegada todo será oscuridad, mis días se acabarán
Y mi sangre se secará, los días no vividos jamás llegarán
Y los rostros de mis seres queridos húmedos estarán...

Te asustó el AMOR...

Te acostumbraste a recibir migajas de amor,
A limitar el cariño que nace.
Te acostumbraste a vivir con lo poquito que te daban,
Tan solo pasión, momentos comprimidos.

Cuando nos conocimos, tal vez pensaste
Que mi amor era igual al amor vivido,
Me amaste por encima, y cuando te presenté mi amor,

Te asustaste, te dio miedo al ver tanto amor,
Al verdadero amor.
El amor limpio y sincero, el amor transparente,
El amor sin límites.

Ese amor que te di, y no quisiste,
Porque estabas acostumbrada a las migajas de amor,
Y yo te puse el manjar en su plenitud,
Y no te atreviste a probar lo bueno, lo verdadero.

Te asusto el amor, y si antes hubiera sabido,
Te hubiera dado, tan solo migajas,
Y seguro hubiera evitado, el sufrimiento
De estar enamorado.

El amor es de los valientes,
No de los cobardes.

Quiero ser igual que Tú

Enséñame a ser como tu,
A amar sin entregar el corazón,
A dar un beso sin abrir los labios.

Enséñame a ser fuerte,
A reírme y bofetear el amor,
Enséñame a golpear con las caricias.

Enséñame a ser tan cruel como tu,
A ignorar los sentimientos,
A matar con los desprecios.

Enséñame a mentir,
Enséñame a ser indiferente,
Enséñame a rechazar,
Enséñame a odiar,
A aborrecer,

Y solo así, podré olvidarte.

Enséñame a vivir, sin existir.

Vi Morir el Amor...

Ayer vi morir el amor, cuando caminaba en el frío atardecer
que las lluvias de agosto reclamaban.
Vi morir el amor, cuando paseaba por aquellas calles abrazados
y le hacías falta a estos brazos, ahora vacíos.
Vi morir el amor, cuando supe que estabas lejos y quizá ausente.
Vi morir el amor, cuando aquella canción de los dos, dejó de vibrar en mi pecho.
Vi morir el amor, cuando sentado junto al teléfono ansiaba una llamada que nunca llegaría
o cuando el correo era ausente y quizá tardío.
Vi morir el amor, cuando paseaba por aquellos rincones de los enamorados
y me di cuenta que mi brazo ya no te acompañaba.

Lo Que Fuiste...

Me siento a escribir lo primero que se me venga en mente
y en lo primero en que pienso es en tu recuerdo.

Tu linda cara, tus ojos alegres
y tu sonrisa llenaron mi vida de felicidad.

Fuiste como un bello amanecer, una tierna ilusión,
un fugaz sueño de amor.

Que poco tiempo tuve para mirar tus ojos,
pero lo suficiente para alojarlos en mi mente y en mi corazón.

Y es que conocerte a ti y no quererte es como mirar el sol
y vivir en la oscuridad.

Sabes... es difícil comprender que no era el momento o que no eras para mi,
pero me consuelan los maravillosos instantes
que el tiempo me permitió a tu lado y le doy gracias a Dios por conocerte
y a la vida por darme la oportunidad de amar.

Perdona si he querido llenar de ti el vacío de mi corazón.
Pero desde que te conocí tu has vuelto a encender la llama
que había estado apagada por mucho tiempo.

Hoy quisiera fundir mi alma con la tuya, convertirnos en uno solo
y aunque no estés a mi lado nunca mas y a pesar de todo el dolor que siento
y de que nunca me quisiste...

Siempre, siempre te recordaré
como mi más bella ilusión.

Gran Amor...

Que difícil despertar y saber que ya no estas,
que el sueño terminó, que tu amor por mi ya se agotó.
No lo puedo soportar, el terror invade mi razón.

Cada segundo parece no tener final. El viento embistió, ya no sopla a
mi favor, mis lágrimas se confunden con los latidos de este GRAN AMOR.

Por que te fuiste cuando mas te necesitaba?
te extrañé un poco mas que la mañana al despertar del sol,
te lloré un tanto mas que el diluvio de la antigüedad.

Pasan horas, días, meses, y yo sigo aquí en un mundo de ilusión donde aun habitas tú y aunque están mas cerca las estrellas que mi piel de tu calor puedo oler tu perfume y sentir tus suaves manos.

No he podido olvidar tantos besos de pasión,
tantos ratos juntos soñando un GRAN AMOR.

Como olvidar tu ternura y tu pasión, como pretender que no te anhelo junto a mi si fuiste la única que conquistó mi corazón.

Amor y sufrimiento...

El silencio, compañero de la noche,
que solo lo interrumpe los suspiros de recuerdos
que a duras penas emite el alma, mientras agoniza tu ausencia,
y se pregunta ¿Porque no estas aquí? ¿Por qué no vuelves?

Mientras tanto te pienso, linda, dulce y alegre;
de piel aterciopelada, impregnada por ese sutil aroma
que se obtiene en los campos de alcatraces.

Será que tanto te extraño, que pienso en aquel día que te vi
y que se paralizaron mis sentidos al ver tu silueta,
ese sentimiento que me envolvía e invadía solo al verte,
un fuerte palpitar dentro de mi capaz de mover montañas
y de hacer cosas imposibles e inimaginables.

Desde que te alejaste solo me consuela la luna,
que alumbra mi rostro humedecido,
por las lágrimas que llevan tú nombre.
A la cual pregunto por ti y el porque de no merecerme tu amor;
pero ni ella ni nadie me da la respuesta,
que habré hecho mal, a caso seré merecedor de esta gran pena.

Será que no oyes mi llanto, será que no ves mi anhelo.
Tal vez mi amor nunca te convenció,
tal vez nunca merecí amarte; quisiera cerrar el libro del recuerdo,
dejando paso al presente, encontrando el amor verdadero igual al que tú pudisteis darme.